Diagnóstico de la ciudad frente a los desastres

El municipio de Pasto, está expuesto a diferentes tipos de amenazas de origen natural, entre las que encontramos la amenaza sísmica, volcánica, inundaciones, movimientos en masa, vendavales, avenidas torrenciales. A lo anterior, se suman aquellas acciones generadas por el hombre de manera intencional y no intencional, como por ejemplo, los atentados terroristas, incendios, subsidencia por antigua explotación minera, derrames químicos, aglomeración masiva, entre otras, que sumadas a los diferentes tipos de exposición, generan unas condiciones de riesgo que pueden desencadenar en una situación de desastre.

Los avances en relación a la implementación de la política de gestión del riesgo de desastres, en el municipio de Pasto, han sido significativos en sus procesos de conocimiento, reducción del riesgo y manejo de los desastres; no obstante, se hace necesario continuar fomentando la construcción de una ciudad con comunidades mas resilientes y menos vulnerables a los desastres.

El municipio de Pasto, no cuenta con un sistema de transferencia del riesgo, que permita asegurar de manera colectiva la vida y bienes de los ciudadanos, a consecuencia de un desastre. El 95,0 cinco por ciento de los ciudadanos, no cuentan con un seguro contra todo riesgo ante desastres .

Dentro del manejo de desastres, la preparación es un aspecto fundamental en el cual, se han fortalecido las entidades respondientes y a la comunidad en general, sin descuidar las medidas de alistamiento preventivo y preparación comunitaria e institucional, ante la posible ocurrencia de desastres. Las entidades de respuesta en el sector urbano, tardan en promedio 12 minutos, para llegar al sitio de ocurrencia de un incidente. El 80,0 por ciento de la población del municipio, no ha participado en los simulacros de evacuación programados y el 22,0 por ciento de las IEM, no cuentan con un plan escolar de gestión de riesgos implementado . El municipio de Pasto, carece de una sala de crisis para el manejo de desastres, de una bodega estratégica con insumos necesarios para atender situaciones adversas y de un escenario adecuado, para preparar a las entidades de socorro en tareas de salvamento y rescate.

Es necesario tener en cuenta que el crecimiento acelerado de la ciudad, en muchos casos, sin ni siquiera observar los principios mínimos de precaución, lo convierten en un territorio más vulnerable, ante la ocurrencia de desastres y amenazas latentes en el territorio. Un municipio que evalúa y mitiga sus riesgos, es un territorio seguro y es en ese sentido, hacia donde debe orientarse la política publica en GRD del Municipio de Pasto. El proceso de una gestión del riesgo de desastres efectiva, rompe el paradigma de limitarse a lo poco que se pueda hacer, porque sin duda, permite llegar a la raíz del problema y brinda herramientas para solucionarlo mediante acciones concretas. No conocer un territorio es como caer al vacío, en medio de la nada. No reducir el riesgo, es poner en juego la vida de las personas, de los que están en peligro y mantener el asistencialismo disfrazado de resiliencia, es continuar efectuando atenciones permanentes, es darle inestabilidad al proceso de la gestión del riesgo de desastres, fortaleciendo el antiguo modelo del ciclo de los desastres. A lo anterior, se suma un territorio “multi amenazas”, vulnerable y en aumento de la misma, mas aún, cuando las migraciones del post conflicto, serán temas de permanente reflexión y preocupación; el espacio urbano se verá reducido, con mayor demanda de necesidades y generando situaciones de riesgo, a lo largo y ancho de los cascos urbanos expandidos o sin expandir. La paz es un hecho, pero la anhelada paz, no sólo es el reto de silenciar las armas, sino también de preparar a todo un país, para generar transiliencia y resiliencia en todos sus niveles.

 

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